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lunes, 11 de noviembre de 2019

Bolivia: El golpe que no se vio(?) venir

La renuncia del presidente Evo Morales, forzada ante la falta de apoyo de las fuerzas armadas, es el corolario de un proceso que inició hace unos años, fundamentalmente por las fallas en el sistema de Inteligencia del Estado Plurinacional de Bolivia.
Las fallas en el Sistema de Inteligencia pudieron ser:
  • No hubo Inteligencia;
  • La información provista por el Sistema de Inteligencia no llegó a la conducción política del Gobierno por bloqueo de los mandos medios. Normalmente esto sucede cuando la información es adversa, entonces a fin de evitar malestares, funcionarios obsecuentes la retacean o transforman. En Argentina tenemos la anécdota del “Diario de Yrigoyen” como ejemplo;
  • La información de Inteligencia llegó al Presidente Morales y este, mal asesorado o tomando decisiones erróneas, mantuvo el status quo, que desembocó en los hechos del día de hoy.
Las dudas surgen de cómo un presidente constitucional, que era el modelo de gobierno populista por contar con alto apoyo popular, apoyo electoral y más de 13 años de éxito sostenido en el crecimiento económico del país y con una revolución en materia de justicia social, en particular a los sectores obreros, campesinos, indígenas y ancianos, llegó a perder el poder, de forma aparentemente tan sencilla.
Intentaré brindar algunas respuestas.

Fallas en la conducción política
Falta de liderazgo alternativo
El principal problema que tuvieron los procesos populistas en América latina de comienzos del siglo XIX es la falta de construcción de liderazgos alternativos que hubieran permitido la alternancia de nombres dentro del mismo espacio político. Se hubiera oxigenado de esta manera la burocracia estatal con un nuevo funcionariado, disminuido en gran medida la corrupción estatal, provisto de imagen de transparencia a los sectores medios que enarbolan las banderas del republicanismo -entendido como alternancia en el poder o cambio de nombres- y colocar como jefe político a un ex presidente que ostentaría poder simbólico, mas no formal, por los ideales que representó su gestión de gobierno. En Argentina se recuerda el inaplicado caso de “Cámpora al gobierno, Perón al Poder”.
Falta o fallas en el control interno
Sin llegar a las purgas stalinistas, es necesario que los servicios de Inteligencia del Estado también sirvan para monitorear las tareas de los propios compañeros o camaradas de gobierno o militancia, a fin de limitar los daños a la imagen gubernamental que pudieran acontecer con actos de corrupción o abusos de poder en los mandos medios o en los funcionarios subnacionales.

Debilidad de la base electoral
Las encuestas hace tiempo ya mostraban que la gestión de Evo Morales perdía base de sustentación en el grupo etario menor a 35 años, que en Bolivia representa el 46% del padrón electoral.
Fuente: Encuesta de Mercados y Muestras


Como ejemplo tomamos esta encuesta del mes de septiembre de 2019[1]. Vemos que el fuerte del apoyo electoral de Morales en términos de edad se encuentra en los mayores de 55 años, beneficiados por el programa de reparación social “Renta Dignidad” y porque los mayores son los que han podido contrastar las diferencias entre los gobiernos anteriores donde los mayores y especialmente de grupos vulnerables carecían de derechos y sufrían la explotación y discriminación racial por parte de las minorías blancas terratenientes y empresarias.
Sin embargo, hay una generación que conoció Bolivia con los cambios de Morales, lo cual ante fallas en las políticas culturales –que luego analizaré- terminan por naturalizar la realidad en la que viven: no pueden hacer contraste de la etapa anterior, sólo conocen a un mandatario y funcionarios que lleva en el poder desde que eran adolescentes o niños. Estos grupos son permeables a la necesidad de un cambio de figura, ante el aburrimiento surgido.
Sin juventud no hay futuro. Ejemplo claro de ello son las movilizaciones masivas en Argentina a favor del Presidente Macri, donde la mediana de edad de los asistentes se encontraba en los 60 años. De manera similar con su base electoral, salvando las demás variables sociológicas entre ambos países.

Fallas en la estructura del Estado
Considero que la dependencia de la Policía Boliviana del Poder Ejecutivo Nacional es, en Bolivia, una falla, una debilidad institucional. Establecida en el Título VII Capítulo Segundo de la Constitución Política del Estado Boliviano, la Policía Nacional funciona como su institución equivalente chilena, los Carabineros. Pero ¿cómo en Chile el funcionamiento de la policía nacional (carabineros) no representa peligro para la gobernabilidad y en Bolivia sí? Se debe a la configuración de los respectivos estados.
En Chile las Regiones no representan peligro para la gobernabilidad del poder ejecutivo nacional. La desigualdad entre regiones, exceptuando a la Metropolitana de Santiago, no genera luchas localistas por motivos económicos. Además, hábilmente Pinochet configuró las regiones disminuyendo la autonomía de las antiguas provincias. Al agrupar diversas provincias en una región mucho más extensa, se diluían los localismos y neutralizaban los referentes autonomistas. Ello le daba al poder central el máximo control de cualquier situación.
En cambio en Bolivia, con departamentos tan desiguales en desarrollo económico y diferencias sociales, étnicas y culturales, la centralidad de la Policía Boliviana sólo sirvió para coaligarse con los intereses de los departamentos donde sus sedes se encuentran. Además, las protestas gremiales, que no fueron anticipadas por el gobierno central, hubieran podido ser responsabilidad de cada departamento, evitando una presión (obligación) más al gobierno central.

Aspectos geopolíticos irresueltos
“No quise, no supe, no pude”: por alguna razón, en 13 años no se resolvieron los siguientes problemas que favorecieron el contexto de debilidad que llevó a la renuncia de Evo Morales.
Desigualdad regional
La gran distancia existente entre el departamento Santa Cruz, bastión de la oposición a Morales y los restantes departamentos no fue zanjada (exceptúo La Paz ya que tiene un PBG casi como el de Santa Cruz y es “masista”). Hasta la fecha, Santa Cruz de la Sierra y su conurbación continúa siendo un foco de recepción de la inmigración interna en busca de mejoras socioeconómicas.
La desigualdad económica entre los departamentos es una fuente de debilidad del Estado, que permite escisiones, favorece localismos y movimientos separatistas y es un permanente foco de presión y preocupación del gobierno central. Políticas activas de industrialización de materias primas debieron haberse llevado en forma planificada a fin de equilibrar la riqueza entre los departamentos de Bolivia y disminuir la preponderancia de Santa Cruz.
Falta de políticas culturales
Al igual que en Argentina donde después de 12 años de kirchnerismo el electorado dio un giro de 180 grados, que nuevamente lo da hoy para suceder al macrismo. En Brasil, después de años del gobierno del PT se da un cambio radical. Estos hechos son manifestaciones de las faltas o fallas de políticas culturales que muestren claramente el proyecto de país que se sigue. 12 años no sirvieron para nada, no dejaron huella (aparentemente) en la memoria de los ciudadanos, especialmente los que vieron mejorado su nivel de vida. Por ello optaron por el cambio, un cambio que no asegura que las mejoras obtenidas se mantengan en el futuro.
Son las políticas culturales las que, además de las obras físicas, deben implementarse para que la ciudadanía entienda el proyecto político de los conductores y los continúe, más allá del apellido del candidato. El clásico ejemplo es el del candidato que sucedió a Lula Da Silva cuando este fue inhabilitado para presentarse en las elecciones del 2018. Lula hubiera disputado claramente la presidencia, pero Fernando Haddad, el candidato que lo reemplazó, no gozaba de la misma popularidad. Como sucede hoy, se votan caras, no proyectos políticos.

Contexto Internacional
A diferencia del conflicto policial de 2012 de Ecuador que puso en riesgo la continuidad del gobierno de Rafael Correa o antes, en Bolivia, los intentos desestabilizadores de los entonces prefectos de la “media luna” que amenazaban con la secesión de oriente boliviano, ambas situaciones estuvieron cubiertas por el apoyo de los presidentes populistas de la región, que en ese entonces tenían una fuerte presencia: Cristina Kirchner, Lula Da Silva o Hugo Chávez, hoy fuera del difícil y cuestionado gobierno de Nicolás Maduro, el populismo está debilitado en América Latina.
La nueva “guerra fría” entre EEUU y la entente Rusa-China sigue en favor del primero, habiendo el eje oriental perdido un aliado más en América Latina. El rol de Argentina con la presidencia de Alberto Fernández tomará más importancia para estas dos naciones como base para la instauración del multipolarismo.

viernes, 11 de mayo de 2018

Día del Himno Nacional (Argentino?)

Provincias Unidas del Sur


Hoy se conmemora el día del Himno Nacional Argentino. Sabemos que se celebra un día como hoy, ya que en 1813 la Asamblea General Constituyente y Soberana del Año 1813, conocida comúnmente como Asamblea del Año XIII, aprobó el uso del himno en calidad de única Marcha Nacional.

Pero como suele suceder en la historia de todos los países, la historia del himno que conocemos no es la real y oculta una carga política interesante, tanto por lo que no fue, como por lo que puede llegar a ser.

Vicente López y Planes y Blas Parera no crearon el “Himno Nacional Argentino”. Argentina no existía en esa época, lo que sí existía era un territorio parcialmente soberano que luchaba por su completa autonomía, las Provincias Unidas del Sur o Provincias Unidas del Río de la Plata nombre utilizado desde el punto de vista porteño.

La historia de Mitre, heredero ideológico del mundo que diseñó Bernardino Rivadavia y sus amigos, planeaba un país a la europea, pequeño, manejable, blanco. Por ello ocultó y se encargó de hacerlo tan bien que hasta hoy pocos saben la historia de grandeza que tuvimos y pudimos tener.

Las Provincias Unidas de América del Sur era un extenso territorio de aproximadamente 5 millones de kilómetros cuadrados. Demasiado grande para los cerebros pequeños que detentaban el poder en la época. Pero hay que ser justos, no sólo fue responsabilidad de Rivadavia y sus amigos. Sufrimos lo que hoy se conoce como proceso de balcanización, que es una estrategia geopolítica que consiste en dividir territorios para debilitarlos. El Reino Unido, hábil militar como diplomáticamente en la época y la actualidad, utilizó esta herramienta contra lo que hoy es Holanda y Bélgica, que disputaban el poderío naval inglés, en África, en Oriente Medio.

En América Latina la balcanización frustró el intento de la Patria Grande preconizada por Simón Bolivar que se intentó en el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826. Pero antes ya había intervenido en la división de las Provincias Unidas del Sur. Típico caso es la falta de apoyo del gobierno central a las tropas del Ejército del Norte con Belgrano a la Cabeza y luego el abandono de los patriotas altoperuanos como Juana Azurduy de Padilla y otros, así como la muerte de Martín Miguel de Güemes. Quienes quedaron tuvieron que seguir la guerra antiimperialista solos, sin la ayuda de la rica Buenos Aires.

Otro ejemplo de la gran Patria perdida está oculta en nuestra simbología nacional. La bandera que hoy usamos es la bandera de las Provincias Unidas, al igual que el Escudo Nacional, igual que el Himno, igual que la Declaración de Independencia del Congreso de Tucumán en 1816.

Basta reconocer provincias hoy extrañas para los argentinos presentes en esa declaración. Y es que antes fuimos o pudimos seguir siendo un solo país, lo que hoy somos argentinos, bolivianos y uruguayos.

Cuando Belgrano planteó como sistema de gobierno una monarquía dirigida por un descendiente del Inka, lo hizo pensando en la integración de los pueblos altoperuanos.

A fin de honrar a la verdad y exponer la nostalgia y por qué no, el deseo de volver a ser una sola gran nación, Argentina, Bolivia y Uruguay, me encuentro motivado a expresar estas palabras.

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martes, 20 de enero de 2015

Nisman y Charlie Hebdo: Dos tácticas de una misma estrategia


Desde que la inteligencia militar se transformó en una disciplina, ordenada y regulada, el complot dejó las intrigas palaciegas para adoptar formas más complejas, sagaces y eficaces, que han sido sintetizadas por Sun Tzu, Karl Von Clausewitz y otros mentores de la geopolítica, la táctica y la estrategia militar.

Los espías, los agentes, los atentados de falsa bandera, el ataque a la propia población para propiciar la ira popular y con ella, justificar lo injustificable, aún hoy son moneda corriente. Ejemplos de los últimos 150 años son el el hundimiento del USS Maine y el inicio de la guerra Hispano-Estadounidense, el hundimiento del Lusitania, el incendio del Reichstag, Pearl Harbour, World Trade Center, Atocha, atentados de Londres de 2012 son algunos de los eventos sospechosos, previsibles, difícilmente explicables y que dieron lugar a medidas esperadas por la alta dirección política y militar de sus países “víctimas” para justificar ocupaciones e intervenciones militares.



Y en Argentina, los años de encubrimiento hacen suponer que los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA también van por el mismo camino. ¿Israel y Argentina matando a sus propios ciudadanos? El Mossad y el Shabak tienen historia en atentados de falsa bandera, aprendidos de la escuela de la CIA, el FBI y la Escuela de las Américas, de la que tantos militares argentinos han egresado, lógicamente, no con los intereses nacionales propios, manifestados en la última dictadura militar.

Si bien para los analistas el imperialismo francés –sutil pero efectivo- no decayó luego de la megaindependencia de colonias de los ’60, es probable que Charlie Hebdo justifique una mayor intervención (invasión) francesa en Mali y otras ex colonias. Pero no sólo en Francia: la islamofobia, el comparar el terrorismo con el Islam, la ignorancia de vastos sectores de la población de que las principales víctimas del terrorismo fundamentalista islámico son los propios islámicos, forman el caldo de cultivo de un proceso manipulador que tiende a redefinir al eje del mal del siglo XXI: Rusia, siempre Rusia, China y su crecimiento económico, la Latinoamérica populista y desarrollista, Irán y su desarrollo económico, político y social más prejuzgado que conocido y lo peor, las relaciones entre ellos, son el escenario de operaciones de los servicios de inteligencia de las clásicas potencias imperialistas.

No es descabellada la hipótesis que Alberto Nisman, quien ya se desempeñó como agente de la Embajada Estadounidense en la Argentina –traición a la Patria?–, aprovechando el efecto islamófobo de Charlie Hebdo, haya cortado inesperadamente sus vacaciones en Europa para denunciar por encubrimiento a ni más ni menos que a la Presidenta de un país que justamente intenta fortalecer las relaciones multipolares antes detalladas y brindar herramientas para la resolución del atentado que ya lleva 21 años. Durante el Menemismo esto no sucedió; las relaciones internacionales proporcionaban la defensa suficiente al ex Mandatario.

Siguiendo la hipótesis, es altamente probable que Nisman se quedara solo. Que la Embajada de USA no pudiera brindarle más apoyo ante la refutabilidad de las pruebas presentadas por el Fiscal y –ni más ni menos– las declaraciones del ex presidente de InterPol, Ronald Noble. Ante esto, Alberto Nisman (suicidio, asesinato, “suicidio inducido”) termina siendo una víctima colateral de un muy inteligente intento de desestabilización de un gobierno que teje relaciones que no son aprobadas por EEUU y Europa y sectores de poder locales. Víctima que de paso, su muerte sirve para que las acaloradas masas acríticas de la sociedad justifiquen sus típicos ataques a un Gobierno que no es afín. Todo cierra.

Por Memoria a las víctimas de la AMIA, esperemos que la causa sea llevada con el único objeto de brindar Justicia y no servir de panel de operaciones de intereses políticos.


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martes, 4 de noviembre de 2014

4 de Noviembre: Conmemoración del rechazo al ALCA (2005)

Por Diego M. Flores Burgos

En la actualidad (2014), la realidad económica nacional dista mucho de la de 2005. En aquella época la Argentina disfrutaba de la recuperación de manos de las políticas kirchneristas de expansión de la demanda agregada, a través de la política de aumento de sueldos vía rehabilitación de paritarias, planes sociales y obra pública fundamentalmente. Dichas políticas tuvieron el techo en 2009 con la crisis financiera global. Los países periféricos tenemos esos problemas: Sufrimos las consecuencias de las caídas de los países desarrollados, no así de sus éxitos.

En 2005, en EE UU la bonanza y recuperación económica lograda en la era Clinton había llegado a su fin con George Walker Bush (Durante finales del gobierno de Clinton se calculaba que en 20 años se saldaría el gigantesco déficit fiscal). Con su política de despilfarro beneficiando al conglomerado industrial militar, a través de las campañas militares generadas en el discutido (auto?) atentado terrorista contra el World Trade Center, se vio obligado a retomar el viejo proyecto (que incluso tenía más de 100 años con los proyectos del “Panamericanismo”, que tanto criticaba José Ingenieros) de un área continental de libre comercio, el ALCA, Área de Libre Comercio de las Américas.

Años antes, se gestó con G. Bush padre el NAFTA (North American Free Trade Area), un área de libre comercio en América del Norte que incluye a México, Canadá y Unidos. A 20 años de su creación, ha brindado beneficios a todos los países miembros: a EEUU ya que aprovecha para instalar sus productos en sus vecinos y para reducir costos de importación de energía. A Canadá y a México por su cercanía con el gran socio, exportando producción industrial y energía (Canadá) y energía e industria ensambladora (maquila, México).

Un acuerdo de libre comercio supone la eliminación gradual de las trabas arancelarias a la importación. El concepto es muy bueno, siempre y cuando se trate de socios de desarrollo equivalente que intercambien productos similares. El problema se da cuando y como siempre suele suceder, estos acuerdos son promovidos por países desarrollados, con tecnología y productividad avanzadas, que tratan de colocar su producción en países menos desarrollados, donde su industria no puede competir y paulatinamente va desapareciendo.

Este era el problema que sucedía con el ALCA en países como Argentina y Brasil. Países con una base industrial, golpeada por las políticas neoliberales y falta de políticas de expansión de la oferta (fortalecimiento de las PyMEs industriales), pero base industrial al fin. La adhesión a este espacio de libre comercio hubiera supuesto transformar nuestras economías en meros proveedores de materias primas, tal como fue nuestra historia con Gran Bretaña en el siglo XIX y hasta mediados del XX.

Los TLC han servido a países menos desarrollados para fomentar sus exportaciones de bienes no industrializados. Es por ello que cada análisis sobre la conveniencia de un TLC debe hacerse tomando las particularidades de cada país.

Por ello, hoy, a 9 años del rechazo del ALCA por parte de Néstor Kirchner, Hugo Chávez, Luis Inácio “Lula” da Silva y Tabaré Vázquez, medidas como estas adquieren relevancia a fin de ir comprendiendo cuales son las medidas económicas que permiten el desarrollo de un Pueblo, entendiendo como tal a la mayoría de sus habitantes, y cuales benefician sólo a una minoría.


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jueves, 10 de julio de 2014

Argentina: Geopolítica del Mundial



Además del esperado partido el próximo domingo en el Maracaná, revancha de Italia ’90, Argentina juega otro campeonato, mucho más importante, más trascendente y menos conocido.

Del 14 al 16 de Junio se reúne en Fortaleza, Brasil, el BRICS, el grupo de la vanguardia de países altamente poblados, de economías en desarrollo, clase media ascendente y crecimiento económico superior al promedio mundial, del que Argentina ha sido invitada a participar.

Pequeño gran grupo del que últimamente se escucha mucho: concentra gran parte de la superficie mundial, de la población mundial, de la economía mundial, etc. Pero más allá del impacto económico, es el político el que más nos interesa.

En esta guerra política contra la Deuda Externa como instrumento económico de dominación de algunos países y corporaciones sobre Estados Soberanos, la Argentina ha perdido la batalla contra los Fondos Buitres, un hábil batallón del enemigo.

Las negociaciones que se realizan en estos días y que aún no terminan se asemejan a las de indemnización de guerra: cuanto se va a pagar y cómo, con qué plazos, en qué condiciones… eso se está discutiendo.

El gran temor: Entrar en default técnico por no poder pagar la suma solicitada a ese grupo de tareas de los Fondos Buitres que representa el 1% del total.

Los medios sensacionalistas, los contadores que se creen economistas, los economistas de la corriente monetarista y los políticos opositores al Gobierno Nacional vaticinan una catástrofe peor que la de Brasil y el 7 a 1 si Argentina entra en Default. Lo clásico: Se nos cerrará el crédito externo, no tendremos inversiones extranjeras que son la última esperanza de mantener el estilo de vida capitalista de la Argentina, etc., etc. Y la verdad es que durante el kirchnerismo el desendeudamiento ha sido política de Estado, siendo muy pocos los empréstitos solicitados al exterior.

Con todo esto, hemos crecido desde 2003 en adelante en base al esfuerzo propio, a una política económica expansiva que fomentó el círculo virtuoso: emisión monetaria, empleo, producción, riqueza. Círculo que hay que regular, claro, pero que logró un crecimiento a tasas chinas detenido solamente por la crisis financiera internacional de 2008 y por la necesidad de un cambio de modelo macroeconómico nacional.

Aprovechar “la ola”

Estos años tienen en común bastante con los de fines del siglo XIX: la colonización financiera. Durante las últimas décadas de 1800 Inglaterra y en menor medida, Francia y Alemania comenzaron a exportar capitales a Argentina, Rusia y otros países con el objeto de recuperar esas inversiones y, fundamentalmente, controlar los recursos naturales y la producción de dichos países para su propio beneficio.

El mejor ejemplo de esto es la red ferroviaria de la Argentina, construida con capitales ingleses y que no vincula las provincias entre sí, sino como un embudo hacia Buenos Aires, el centro exportador hacia la metrópoli europea.

En la actualidad vivimos una situación similar: China invierte no sólo para hacer negocios, sino para hacer aliados (y claro, para su propia conveniencia geopolítica). El nuevo canal interoceánico en Nicaragua, el corredor económico entre China y Pakistán y el interés en importantes obras de integración energética y económica a lo largo del mundo son ejemplos.

San Juan también está presente: Para la construcción del vital Túnel de Agua Negra, empresas chinas están interesadas en su construcción, con financiamiento chino. Santa Cruz ya lo vive: las dos obras hidroeléctricas más importantes de la Argentina son financiadas por capital chino, las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic.

El tema es, claro: Aprovechar la ola, pero a nuestra conveniencia. El uso del capital no es desinteresado. El tema es aprovecharlo para nuestro crecimiento y desarrollo lo más autónomo posible: Desarrollo industrial pleno de nuestros recursos naturales, ciencia y tecnología en base al modelo Chino o Ruso y no tomando como ejemplo (como hasta ahora) al proyecto maquilador Vietnamita.

La semana siguiente, el BRICS creará formalmente el Banco de Desarrollo, que financiará proyectos de infraestructura, vitales para el desarrollo nacional. Herramienta que no debemos desaprovechar.

Y más allá de lo económico, está lo político, la idea: El BRICS es un nuevo modelo de organización mundial que pretende destronar al clásico G7: en ese grupo debemos estar.



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viernes, 8 de noviembre de 2013

Imperialismo Verde

La prisión de dos argentinos en Murmansk, Rusia, por intentar tomar una plataforma petrolera de la estatal Gazprom ha servido para visibilizar el rol de Greenpeace como organización al servicio del imperialismo británico.

El rol mediador asumido por Rusia y su presidente, Vladimir Putin, frenando la ambición estadounidense de la guerra en Siria, la ocupación soberana del Estado Ruso sobre sus aguas en el ártico y sus riquísimos recursos minerales y la nueva ruta comercial este-oeste en esa zona, son algunas causas que permiten entender el juego de Greenpeace.

El peor escenario para Rusia y Putin hubiese sido caer en la provocación hundiendo el Artic Sunrise, barco holandés no por azar con tripulación de varios países del mundo que no respondió a la orden de detenerse, ni siquiera a los disparos de advertencia de los guardacostas rusos.

Nuestro servicio de inteligencia nacional, la SIDE, viene desde hace tiempo investigando esta organización ecologista, que es considerada un instrumento creado por el servicio de inteligencia británico, el MI6, para defender los intereses geopolíticos y comerciales británicos en todo el mundo, usando los nobles valores del cuidado medioambiental.

Greenpeace se encarga a nivel mundial de realizar “Campañas” ecologistas, fundamentalmente en países en vías de desarrollo, oponiéndose al progreso industrial, a la soberanía tecnológica y a todo aquel avance nacional que pueda representar una amenaza para los intereses británicos y de sus aliados.

De esta manera, en Rusia se oponen a la ocupación y a la explotación petrolera estatal en el ártico, en Brasil al uso agropecuario de la Amazonia. En la India se oponen al plan nuclear nacional que pretende que para el 2050 el 25% de la energía utilizada sea nuclear y en Argentina, la oposición radical a la finalización de Atucha II y a la construcción de nuevas centrales nucleares para un país que requiere energía para el desarrollo industrial soberano y la generación de fuentes de trabajo. También la férrea oposición a la explotación de carbón para usinas térmicas estatales como la de Río Turbio, el rechazo por las actividades de la estatal INVAP, el uso de transgénicos y en nuestra provincia, San Juan, a la explotación a gran escala de oro y otros metales.

Sin embargo en nuestro país no se oponen a las usinas térmicas sin carbón, ya que la mayoría forma parte de capitales extranjeros (británicos o aliados), ni tampoco al desarrollo nuclear estadounidense o sajón ni responsabilizan a estos países centrales del efecto invernadero, producto de su desarrollo industrial.

Un caso grave en nuestro país es el del silencio total de Greenpeace sobre la altísima probabilidad que en aguas del Mar Argentino haya contaminación radioactiva, producto del hundimiento del buque Sheffield con armas nucleares durante la guerra de Malvinas. Jamás la organización hizo algún cuestionamiento o investigación sobre este tema.

Lógicamente, el kirchnerismo ha sido el peor enemigo para Greenpeace. Recordemos cuando Greenpeace desplegó una pancarta contra la explotación de carbón en un acto político del ex presidente Kirchner en Santa Cruz, de la intención de este gobierno de reactivar el Plan Nuclear Argentino, del apoyo a la minería a cielo abierto y a la utilización de transgénicos, fundamentalmente para la producción sojera, imprescindible para un país que requiere de divisas para financiar su desarrollo.

Asistimos entonces, a una nueva forma de imperialismo, de sometimiento de los intereses nacionales de ciertos países a los de otros, esta vez sin armas de fuego, sino a través de las armas de la acción psicológica y la manipulación en base al desconocimiento, por parte de corporaciones como Greenpeace.

Diego M. Flores Burgos
Lic. en Ciencias Políticas
M.P. 177