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lunes, 11 de noviembre de 2019

Bolivia: El golpe que no se vio(?) venir

La renuncia del presidente Evo Morales, forzada ante la falta de apoyo de las fuerzas armadas, es el corolario de un proceso que inició hace unos años, fundamentalmente por las fallas en el sistema de Inteligencia del Estado Plurinacional de Bolivia.
Las fallas en el Sistema de Inteligencia pudieron ser:
  • No hubo Inteligencia;
  • La información provista por el Sistema de Inteligencia no llegó a la conducción política del Gobierno por bloqueo de los mandos medios. Normalmente esto sucede cuando la información es adversa, entonces a fin de evitar malestares, funcionarios obsecuentes la retacean o transforman. En Argentina tenemos la anécdota del “Diario de Yrigoyen” como ejemplo;
  • La información de Inteligencia llegó al Presidente Morales y este, mal asesorado o tomando decisiones erróneas, mantuvo el status quo, que desembocó en los hechos del día de hoy.
Las dudas surgen de cómo un presidente constitucional, que era el modelo de gobierno populista por contar con alto apoyo popular, apoyo electoral y más de 13 años de éxito sostenido en el crecimiento económico del país y con una revolución en materia de justicia social, en particular a los sectores obreros, campesinos, indígenas y ancianos, llegó a perder el poder, de forma aparentemente tan sencilla.
Intentaré brindar algunas respuestas.

Fallas en la conducción política
Falta de liderazgo alternativo
El principal problema que tuvieron los procesos populistas en América latina de comienzos del siglo XIX es la falta de construcción de liderazgos alternativos que hubieran permitido la alternancia de nombres dentro del mismo espacio político. Se hubiera oxigenado de esta manera la burocracia estatal con un nuevo funcionariado, disminuido en gran medida la corrupción estatal, provisto de imagen de transparencia a los sectores medios que enarbolan las banderas del republicanismo -entendido como alternancia en el poder o cambio de nombres- y colocar como jefe político a un ex presidente que ostentaría poder simbólico, mas no formal, por los ideales que representó su gestión de gobierno. En Argentina se recuerda el inaplicado caso de “Cámpora al gobierno, Perón al Poder”.
Falta o fallas en el control interno
Sin llegar a las purgas stalinistas, es necesario que los servicios de Inteligencia del Estado también sirvan para monitorear las tareas de los propios compañeros o camaradas de gobierno o militancia, a fin de limitar los daños a la imagen gubernamental que pudieran acontecer con actos de corrupción o abusos de poder en los mandos medios o en los funcionarios subnacionales.

Debilidad de la base electoral
Las encuestas hace tiempo ya mostraban que la gestión de Evo Morales perdía base de sustentación en el grupo etario menor a 35 años, que en Bolivia representa el 46% del padrón electoral.
Fuente: Encuesta de Mercados y Muestras


Como ejemplo tomamos esta encuesta del mes de septiembre de 2019[1]. Vemos que el fuerte del apoyo electoral de Morales en términos de edad se encuentra en los mayores de 55 años, beneficiados por el programa de reparación social “Renta Dignidad” y porque los mayores son los que han podido contrastar las diferencias entre los gobiernos anteriores donde los mayores y especialmente de grupos vulnerables carecían de derechos y sufrían la explotación y discriminación racial por parte de las minorías blancas terratenientes y empresarias.
Sin embargo, hay una generación que conoció Bolivia con los cambios de Morales, lo cual ante fallas en las políticas culturales –que luego analizaré- terminan por naturalizar la realidad en la que viven: no pueden hacer contraste de la etapa anterior, sólo conocen a un mandatario y funcionarios que lleva en el poder desde que eran adolescentes o niños. Estos grupos son permeables a la necesidad de un cambio de figura, ante el aburrimiento surgido.
Sin juventud no hay futuro. Ejemplo claro de ello son las movilizaciones masivas en Argentina a favor del Presidente Macri, donde la mediana de edad de los asistentes se encontraba en los 60 años. De manera similar con su base electoral, salvando las demás variables sociológicas entre ambos países.

Fallas en la estructura del Estado
Considero que la dependencia de la Policía Boliviana del Poder Ejecutivo Nacional es, en Bolivia, una falla, una debilidad institucional. Establecida en el Título VII Capítulo Segundo de la Constitución Política del Estado Boliviano, la Policía Nacional funciona como su institución equivalente chilena, los Carabineros. Pero ¿cómo en Chile el funcionamiento de la policía nacional (carabineros) no representa peligro para la gobernabilidad y en Bolivia sí? Se debe a la configuración de los respectivos estados.
En Chile las Regiones no representan peligro para la gobernabilidad del poder ejecutivo nacional. La desigualdad entre regiones, exceptuando a la Metropolitana de Santiago, no genera luchas localistas por motivos económicos. Además, hábilmente Pinochet configuró las regiones disminuyendo la autonomía de las antiguas provincias. Al agrupar diversas provincias en una región mucho más extensa, se diluían los localismos y neutralizaban los referentes autonomistas. Ello le daba al poder central el máximo control de cualquier situación.
En cambio en Bolivia, con departamentos tan desiguales en desarrollo económico y diferencias sociales, étnicas y culturales, la centralidad de la Policía Boliviana sólo sirvió para coaligarse con los intereses de los departamentos donde sus sedes se encuentran. Además, las protestas gremiales, que no fueron anticipadas por el gobierno central, hubieran podido ser responsabilidad de cada departamento, evitando una presión (obligación) más al gobierno central.

Aspectos geopolíticos irresueltos
“No quise, no supe, no pude”: por alguna razón, en 13 años no se resolvieron los siguientes problemas que favorecieron el contexto de debilidad que llevó a la renuncia de Evo Morales.
Desigualdad regional
La gran distancia existente entre el departamento Santa Cruz, bastión de la oposición a Morales y los restantes departamentos no fue zanjada (exceptúo La Paz ya que tiene un PBG casi como el de Santa Cruz y es “masista”). Hasta la fecha, Santa Cruz de la Sierra y su conurbación continúa siendo un foco de recepción de la inmigración interna en busca de mejoras socioeconómicas.
La desigualdad económica entre los departamentos es una fuente de debilidad del Estado, que permite escisiones, favorece localismos y movimientos separatistas y es un permanente foco de presión y preocupación del gobierno central. Políticas activas de industrialización de materias primas debieron haberse llevado en forma planificada a fin de equilibrar la riqueza entre los departamentos de Bolivia y disminuir la preponderancia de Santa Cruz.
Falta de políticas culturales
Al igual que en Argentina donde después de 12 años de kirchnerismo el electorado dio un giro de 180 grados, que nuevamente lo da hoy para suceder al macrismo. En Brasil, después de años del gobierno del PT se da un cambio radical. Estos hechos son manifestaciones de las faltas o fallas de políticas culturales que muestren claramente el proyecto de país que se sigue. 12 años no sirvieron para nada, no dejaron huella (aparentemente) en la memoria de los ciudadanos, especialmente los que vieron mejorado su nivel de vida. Por ello optaron por el cambio, un cambio que no asegura que las mejoras obtenidas se mantengan en el futuro.
Son las políticas culturales las que, además de las obras físicas, deben implementarse para que la ciudadanía entienda el proyecto político de los conductores y los continúe, más allá del apellido del candidato. El clásico ejemplo es el del candidato que sucedió a Lula Da Silva cuando este fue inhabilitado para presentarse en las elecciones del 2018. Lula hubiera disputado claramente la presidencia, pero Fernando Haddad, el candidato que lo reemplazó, no gozaba de la misma popularidad. Como sucede hoy, se votan caras, no proyectos políticos.

Contexto Internacional
A diferencia del conflicto policial de 2012 de Ecuador que puso en riesgo la continuidad del gobierno de Rafael Correa o antes, en Bolivia, los intentos desestabilizadores de los entonces prefectos de la “media luna” que amenazaban con la secesión de oriente boliviano, ambas situaciones estuvieron cubiertas por el apoyo de los presidentes populistas de la región, que en ese entonces tenían una fuerte presencia: Cristina Kirchner, Lula Da Silva o Hugo Chávez, hoy fuera del difícil y cuestionado gobierno de Nicolás Maduro, el populismo está debilitado en América Latina.
La nueva “guerra fría” entre EEUU y la entente Rusa-China sigue en favor del primero, habiendo el eje oriental perdido un aliado más en América Latina. El rol de Argentina con la presidencia de Alberto Fernández tomará más importancia para estas dos naciones como base para la instauración del multipolarismo.

miércoles, 23 de octubre de 2019

La deriva ideológica de las FFAA argentinas

Como todo país subdesarrollado (uso el paradigma de CEPAL), Argentina requirió desde su origen estar alineada con alguna potencia extranjera, lo que condicionó su política interior, exterior y la forma de pensar y actuar de sus fuerzas armadas.

Breve síntesis de la posición ideológica de las Fuerzas Armadas Argentinas
Al inicio de los tiempos independentistas, los principales conductores de los ejércitos de las Provincias Unidas de América del Sur –Estado que conformaba Argentina, Bolivia y Uruguay, desmembrado por las políticas del gobierno centralizado de Buenos Aires (no confundir con el Virreinato del Río de la Plata)-, José de San Martín, Manuel Belgrano, José Gervasio Artigas y Martín Miguel de Güemes, respondían a un capitalismo proteccionista, anti librecambista y con un importante componente de promoción social de los sectores históricamente postergados (esclavos, indios y criollos) a través del uso de la tierra. Planteaban, al estilo de su contemporáneo Thomas Jefferson, un capitalismo de una sola clase, esto es, que todo habitante pudiera adquirir propiedad de la tierra para trabajarla, si lo deseaba[1]


Provincias Unidas de América del Sud, proyección


Al fracasar la posibilidad de una Constitución Federal, devino la pérdida de la Banda Oriental (Uruguay) y el Alto Perú (Bolivia) y la guerra civil unitaria-federal entre las provincias restantes, propiciada también por los intereses del Imperio del Brasil. Cada facción buscó su alianza o representación internacional. Así, mientras Juan Manuel de Rosas enfrentó el bloqueo fluvial anglo-francés y presentó batalla en la expedición comercial-militar de estas potencias por el río Paraná (Batalla de Vuelta de Obligado), sus opositores buscaron la colaboración con el Imperio del Brasil para su derrocamiento. Sin embargo, esa alianza circunstancial no oculta que los verdaderos intereses que se defendían eran los de la Corona Británica.

Unificado el país legalmente en un estado federal y en la práctica en un gobierno unitario por parte de Bartolomé Mitre y su círculo, la ya denominada República Argentina siguió la influencia inglesa en la orientación de su política interna y externa. Interna, por ejemplo, siguiendo el modelo agroexportador con una configuración ferroviaria sólo útil a la extracción de materias primas, no para integrar las diferentes economías regionales que se fueron empobreciendo. En política exterior el ejemplo más claro es la Guerra de la Triple alianza, movilizada por los intereses británicos que no deseaban un modelo de capitalismo de Estado proteccionista de desarrollo e industrialización –el Paraguay- en América Latina.

Si bien la orientación británica de la política nacional duró hasta la segunda guerra mundial, en el ámbito militar el modelo era el Prusiano, con el éxito del nuevo país que había surgido luego de las guerras de unificación alemanas, además de ser el modelo que las fuerzas armadas chilenas ya seguían. Con equipamiento, sistemas de instrucción e incluso oficiales en la recién creada Academia Nacional de Guerra (1900), Alemania era el modelo a seguir por las fuerzas armadas argentinas, pese a alguna ínfima oposición.

En lo político y económico continuó la primacía de Gran Bretaña, pese al denodado avance político y económico de los Estados Unidos, especialmente durante y después de la Primer Guerra Mundial, como receptor y abastecedor de materias primas, productos manufacturados y garante de derechos de exportación.

Militarmente, hasta finalizada la Segunda Guerra Mundial el modelo continuó siendo el del Eje, aunque la provisión de armamento fue principalmente británica, estadounidense, francesa y del resto de Europa en forma marginal, en ese orden, como hasta nuestros días.

Anti: comunismo – peronismo – Unión Soviética – Rusia/China
Al ser el nuestro un país capitalista con nivel socioeconómico medio en ascenso –amplia clase media sin conciencia de clase-, estaba muy instalado el anticomunismo –anti socialismo soviético- en la cultura general, propiciado por la Iglesia Católica, las FFAA, gran parte del sindicalismo y los sectores concentrados de la economía del sector primario.

Además:
·         La derrota del fascismo
·         La debilidad de Gran Bretaña
·         El poder atómico inigualable demostrado por EEUU hasta ese momento
·         El sentimiento de culpa de parte de la oficialidad de las FFAA argentinas por haber respaldado al Eje y ejercido a su vez por el gobierno norteamericano acusando al gobierno argentino de colaboracionismo,
permitieron proyectar a la Unión Soviética como una “amenaza” real de alternativa al sistema capitalista mundial. A esto se sumó la ofensiva local y externa contra los gobiernos populistas y la contención que brindó el gobierno estadounidense a los sectores antiperonistas (caso del embajador Braden).


Gloster Meteor con las inscripciones Cristo Vence,
usado en el bombardeo de Buenos Aires en 1955


De Perón a la actualidad: Influencia externa en la formación ideológica de las FFAA
Proscripto el peronismo en Argentina y neutralizada la sublevación militar peronista de 1956 (Levantamiento de Valle), se acentúa la persecución a todo lo que pareciera comunista, socialista o peronista. Se nutre este sentimiento con la Doctrina de la Guerra Contrarrevolucionaria Francesa[2], aportada por contenidos y asesores franceses desde 1957 a 1982 en la Escuela Superior de Guerra, donde se aplicó la experiencia militar gala en Indochina y especialmente en Argelia con la noción de “enemigo interno”. El modelo local de la doctrina francesa sería aplicado especialmente en la última dictadura militar (1976-1983).

Posteriormente arribó la doctrina de la Escuela de las Américas que fue la que prevaleció en la formación militar argentina. Esta institución –hoy Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad- hasta 2006 formó a militares argentinos en contrainsurgencia y anticomunismo. Algunos de los más conocidos fueron altos mandos y presidentes de facto como Emilio Massera, Jorge Rafael Videla, Roberto Eduardo Viola y Leopoldo Galtieri. Conocida es la participación de sus ex alumnos en golpes de estado y violaciones a los derechos humanos en toda América Latina.

Consecuencias
Esta cosmovisión educada y reproducida por generaciones en el seno de nuestras fuerzas armadas, totalmente ajena a los intereses nacionales argentinos y absolutamente apegada a la visión del “estilo de vida occidental y cristiano”, impidió a los militares argentinos acceder a los conocimientos que pudieran haber logrado un desarrollo conceptual autónomo, algo que se intentó con el cambio de Doctrina de Planeamiento Militar durante la conducción del Ministerio de Defensa por parte de Nilda Garré, frustrado debido a la poca importancia que tuvo durante el gobierno kirchnerista[3] y ni hablar durante el macrismo.

Por supuesto, el gobierno del Presidente Mauricio Macri fue un nuevo intento de acercamiento a las posturas tradicionalmente placenteras de las FFAA argentinas, llegando incluso a proponerse a Argentina como aliado extra OTAN, en palabras del candidato a Vicepresidente de Mauricio Macri, palabras no desestimadas por el Gobierno Nacional[4] y cediendo derechos de explotación de hidrocarburos en la plataforma continental a empresas británicas. Pero allí no hay sólo una pérdida de identidad geopolítica, sino principalmente negocios.

El gobierno Macrista también se solidariza con EEUU persiguiendo a sus enemigos en América Latina –Cuba y Venezuela-, a quien este insta a aplicar el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) para una intervención militar multinacional a fin de derrocar al gobierno democráticamente electo de Maduro, con las causas y consecuencias ya vistas en Barbados, Yugoslavia y Libia, entre otros.

Otros ejemplos de la falta de visión de los intereses nacionales de las FFAA son la esperanza de la Oficialidad que conducía la Guerra de Malvinas en 1982 que esperaba que EEUU interviniese a favor de la Argentina. O actualmente, que el candidato a Presidente Juan José Gómez Centurión –Mayor retirado del Ejército Argentino- haya criticado al kirchnerismo por la instalación del Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) –que para él es una base militar china- son muestras del extravío geopolítico de las FFAA argentinas. El problema no es tener una base militar extranjera en nuestro territorio, sino de qué país será esa base: de uno que garantice una cooperación enriquecedora y sea un instrumento de disuasión militar, o que sea un instrumento de condicionamiento para el Pueblo y Gobierno, como sucedió con la base estadounidense de Soto Cano en el golpe de Estado a Manuel Zelaya en 2009 (como ejemplo reciente) o más atrás con el curioso caso argentino de la antena del Proyecto Omega, ubicada en Trelew, provincia de Chubut, que sirvió de guía a los aviones argentinos, pero también británicos, en la Guerra de Malvinas.

Base de Mount Pleasant, Reino Unido, OTAN, Islas Malvinas 


Como base estadística cuantitativa, basta entender los resultados electorales de las elecciones primarias presidenciales donde votaron militares de las bases de la Antártida Argentina, logrando Macri el 77% de los votos y el Frente kirchnerista Todos apenas el 3,77%[5].

Desafíos
Para revertir esta decadencia ideológica de décadas, se requiere la construcción de un nuevo ejército, al estilo de la creación del Ejército Rojo por parte de León Trotski, basado en una sólida formación geopolítica de la oficialidad, con refuerzo en aspectos históricos, políticos y económicos, a fin de lograr en algunos años una oficialidad coherente y unificada en base a los intereses nacionales.

Además, Argentina debe dejar de adquirir todo material militar que provenga de países de la OTAN. Es inaceptable que se compren pertrechos al enemigo que mantiene una base –Mount Pleasant- en las Islas Malvinas ocupadas.

La oficialidad de las FFAA y la dirigencia política deben entender que hoy quienes más fielmente se acercan a los intereses nacionales –un mundo multipolar- son China y Rusia. Hacia allí debe orientarse la cooperación militar, la instrucción y la adquisición de armamento.

Un eventual nuevo gobierno peronista kirchnerista tiene la gran oportunidad de entender que así como es adentro es afuera, que sin proyección militar acorde a las bases ideológicas se corre el riesgo de seguir a la deriva militarmente y no poder consolidar un proyecto de nación que desarrolle todo el potencial argentino.

Alberto Fermández en la celebración por el Día Nacional de Rusia,
Embajada de Rusia en Argentina, 2019 - Clarín



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martes, 20 de enero de 2015

Nisman y Charlie Hebdo: Dos tácticas de una misma estrategia


Desde que la inteligencia militar se transformó en una disciplina, ordenada y regulada, el complot dejó las intrigas palaciegas para adoptar formas más complejas, sagaces y eficaces, que han sido sintetizadas por Sun Tzu, Karl Von Clausewitz y otros mentores de la geopolítica, la táctica y la estrategia militar.

Los espías, los agentes, los atentados de falsa bandera, el ataque a la propia población para propiciar la ira popular y con ella, justificar lo injustificable, aún hoy son moneda corriente. Ejemplos de los últimos 150 años son el el hundimiento del USS Maine y el inicio de la guerra Hispano-Estadounidense, el hundimiento del Lusitania, el incendio del Reichstag, Pearl Harbour, World Trade Center, Atocha, atentados de Londres de 2012 son algunos de los eventos sospechosos, previsibles, difícilmente explicables y que dieron lugar a medidas esperadas por la alta dirección política y militar de sus países “víctimas” para justificar ocupaciones e intervenciones militares.



Y en Argentina, los años de encubrimiento hacen suponer que los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA también van por el mismo camino. ¿Israel y Argentina matando a sus propios ciudadanos? El Mossad y el Shabak tienen historia en atentados de falsa bandera, aprendidos de la escuela de la CIA, el FBI y la Escuela de las Américas, de la que tantos militares argentinos han egresado, lógicamente, no con los intereses nacionales propios, manifestados en la última dictadura militar.

Si bien para los analistas el imperialismo francés –sutil pero efectivo- no decayó luego de la megaindependencia de colonias de los ’60, es probable que Charlie Hebdo justifique una mayor intervención (invasión) francesa en Mali y otras ex colonias. Pero no sólo en Francia: la islamofobia, el comparar el terrorismo con el Islam, la ignorancia de vastos sectores de la población de que las principales víctimas del terrorismo fundamentalista islámico son los propios islámicos, forman el caldo de cultivo de un proceso manipulador que tiende a redefinir al eje del mal del siglo XXI: Rusia, siempre Rusia, China y su crecimiento económico, la Latinoamérica populista y desarrollista, Irán y su desarrollo económico, político y social más prejuzgado que conocido y lo peor, las relaciones entre ellos, son el escenario de operaciones de los servicios de inteligencia de las clásicas potencias imperialistas.

No es descabellada la hipótesis que Alberto Nisman, quien ya se desempeñó como agente de la Embajada Estadounidense en la Argentina –traición a la Patria?–, aprovechando el efecto islamófobo de Charlie Hebdo, haya cortado inesperadamente sus vacaciones en Europa para denunciar por encubrimiento a ni más ni menos que a la Presidenta de un país que justamente intenta fortalecer las relaciones multipolares antes detalladas y brindar herramientas para la resolución del atentado que ya lleva 21 años. Durante el Menemismo esto no sucedió; las relaciones internacionales proporcionaban la defensa suficiente al ex Mandatario.

Siguiendo la hipótesis, es altamente probable que Nisman se quedara solo. Que la Embajada de USA no pudiera brindarle más apoyo ante la refutabilidad de las pruebas presentadas por el Fiscal y –ni más ni menos– las declaraciones del ex presidente de InterPol, Ronald Noble. Ante esto, Alberto Nisman (suicidio, asesinato, “suicidio inducido”) termina siendo una víctima colateral de un muy inteligente intento de desestabilización de un gobierno que teje relaciones que no son aprobadas por EEUU y Europa y sectores de poder locales. Víctima que de paso, su muerte sirve para que las acaloradas masas acríticas de la sociedad justifiquen sus típicos ataques a un Gobierno que no es afín. Todo cierra.

Por Memoria a las víctimas de la AMIA, esperemos que la causa sea llevada con el único objeto de brindar Justicia y no servir de panel de operaciones de intereses políticos.


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martes, 4 de noviembre de 2014

4 de Noviembre: Conmemoración del rechazo al ALCA (2005)

Por Diego M. Flores Burgos

En la actualidad (2014), la realidad económica nacional dista mucho de la de 2005. En aquella época la Argentina disfrutaba de la recuperación de manos de las políticas kirchneristas de expansión de la demanda agregada, a través de la política de aumento de sueldos vía rehabilitación de paritarias, planes sociales y obra pública fundamentalmente. Dichas políticas tuvieron el techo en 2009 con la crisis financiera global. Los países periféricos tenemos esos problemas: Sufrimos las consecuencias de las caídas de los países desarrollados, no así de sus éxitos.

En 2005, en EE UU la bonanza y recuperación económica lograda en la era Clinton había llegado a su fin con George Walker Bush (Durante finales del gobierno de Clinton se calculaba que en 20 años se saldaría el gigantesco déficit fiscal). Con su política de despilfarro beneficiando al conglomerado industrial militar, a través de las campañas militares generadas en el discutido (auto?) atentado terrorista contra el World Trade Center, se vio obligado a retomar el viejo proyecto (que incluso tenía más de 100 años con los proyectos del “Panamericanismo”, que tanto criticaba José Ingenieros) de un área continental de libre comercio, el ALCA, Área de Libre Comercio de las Américas.

Años antes, se gestó con G. Bush padre el NAFTA (North American Free Trade Area), un área de libre comercio en América del Norte que incluye a México, Canadá y Unidos. A 20 años de su creación, ha brindado beneficios a todos los países miembros: a EEUU ya que aprovecha para instalar sus productos en sus vecinos y para reducir costos de importación de energía. A Canadá y a México por su cercanía con el gran socio, exportando producción industrial y energía (Canadá) y energía e industria ensambladora (maquila, México).

Un acuerdo de libre comercio supone la eliminación gradual de las trabas arancelarias a la importación. El concepto es muy bueno, siempre y cuando se trate de socios de desarrollo equivalente que intercambien productos similares. El problema se da cuando y como siempre suele suceder, estos acuerdos son promovidos por países desarrollados, con tecnología y productividad avanzadas, que tratan de colocar su producción en países menos desarrollados, donde su industria no puede competir y paulatinamente va desapareciendo.

Este era el problema que sucedía con el ALCA en países como Argentina y Brasil. Países con una base industrial, golpeada por las políticas neoliberales y falta de políticas de expansión de la oferta (fortalecimiento de las PyMEs industriales), pero base industrial al fin. La adhesión a este espacio de libre comercio hubiera supuesto transformar nuestras economías en meros proveedores de materias primas, tal como fue nuestra historia con Gran Bretaña en el siglo XIX y hasta mediados del XX.

Los TLC han servido a países menos desarrollados para fomentar sus exportaciones de bienes no industrializados. Es por ello que cada análisis sobre la conveniencia de un TLC debe hacerse tomando las particularidades de cada país.

Por ello, hoy, a 9 años del rechazo del ALCA por parte de Néstor Kirchner, Hugo Chávez, Luis Inácio “Lula” da Silva y Tabaré Vázquez, medidas como estas adquieren relevancia a fin de ir comprendiendo cuales son las medidas económicas que permiten el desarrollo de un Pueblo, entendiendo como tal a la mayoría de sus habitantes, y cuales benefician sólo a una minoría.


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sábado, 8 de junio de 2013

El Peronismo revolucionario


El Peronismo fue revolucionario sin quererlo. Fue revolucionario cuando surgió, cuando se definió como tal a una nueva forma de hacer política, de orientar lo político a un nuevo sujeto histórico: el trabajador. La frase célebre "la única clase de hombre que reconoce el peronismo es la de los que trabajan" nos indica eso.

Fue revolucionario sin querer. La revolución es el proceso de ruptura con la tradición. El peronismo rompió con el status quo. Permitió una nueva dignidad al hombre trabajador. Revolucionó el sistema productivo, netamente proveedor de servicios y de materias primas, hacia el trabajo y la producción industrial. Rompió con la segregación de la mujer al instaurar en todo el país el voto femenino universal, secreto y obligatorio, como ya había pasado en 1912 con el masculino y en 1927 para la mujer en nuestra provincia de San Juan. Rompió con el prejuicio social: los cabecitas negras, los morochos, los negros, pudieron tener las mismas condiciones y derechos que la tradicional clase alta y media argentina: pudieron contar con salarios dignos, con remuneraciones justas, con obra social, con vacaciones pagas, con centros de recreación como Embalse de Río Tercero o Chapadmalal. Incluso los presos tuvieron mejores establecimientos para que se cumpliera con la premisa constitucional de que las cárceles serán para la recuperación y no para el castigo de los reclusos.

Dejamos de ser un país dependiente de Gran Bretaña en los servicios tales como el transporte urbano, los ferrocarriles, la marina mercante. Rompimos con eso también.

Pero considero que la mayor ruptura es la cultural. Es lo que generó en muchos sectores y muchos habitantes.

Hace pocos días fue el aniversario del nacimiento de Evita. Evita fue la revolucionaria de la dupla peronista. Quiso armar a los trabajadores de la CGT para proteger al gobierno peronista. Qué escándalo! Vamos hacia el socialismo soviético, hacia el comunismo! Los trabajadores armados! Hasta dónde se podría llegar?! Pero el compañero de dupla no la acompañó en esa revolución. Cuatro años después y a tres de la muerte de su esposa, Perón fue derrocado por un golpe de Estado que conllevó al bombardeo de la Plaza de Mayo, hecho que no se contempla en su debida magnitud hoy en día tampoco, que dejó más de 200 muertos.

El revolucionario peronista volvió! Esos niños que vivieron los días felices peronistas crecieron bajo la figura y el ideal Evitista. Decidieron que había que cambiar el sistema y así lucharon, como mejor consideraron, dada la época, con las armas. Así surgieron los movimientos armados de los años 60 y 70 en nuestro país. Pero las mismas armas sirvieron de pié para que las fuerzas que no querían la revolución, a nivel mundial y local, aplastaran ese espíritu revolucionario, haciendo dormir a los líderes de nuestra patria hasta la actualidad.

Revolución es ruptura, la ruptura es violenta. La violencia es la partera de la historia, decía Marx. El peronismo fue y es el hecho maldito del país burgués, como dijo John William Cooke, el único que puede revolucionar la sociedad, de ahí su peligrosidad y los intentos de destruirlo o travestirlo.

Diego M. Flores Burgos

martes, 7 de febrero de 2012

Sobre la reforma constitucional


Desde el inicio de 2012 los multimedios más importantes del país replican sobre la intencionalidad oficial de proponer una reforma constitucional, cuyo fin sería fundamentalmente, instalar la re-reelección de la actual mandataria, Cristina Fernández de Kirchner.

Haciendo una descripción rápida de esta información, podemos decir que el gobierno kirchnerista necesita instalar la figura política que continuará con el proyecto iniciado por Néstor Kirchner en 2003. Pero analizando no solo el contenido de la información sino también la metodología en la que esta es difundida, podemos llegar a conclusiones muy diferentes.

Primeramente, la distancia hasta las próximas elecciones presidenciales de 2015 es grande. En tiempo parece poco, pero situaciones del contexto internacional tales como la continuidad de la guerra de capitales financieros transnacionales (mal llamada crisis financiera global), las posibilidades de guerra en escenarios secundarios (Irán, Siria) y los procesos devenidos de la integración latinoamericana, entre otros, presentan un futuro hasta ahora incierto para un país semicolonial en vías de liberación como el nuestro. Es innecesario hacer definiciones electorales, sino de seguir evolucionando en el proceso histórico iniciado por Néstor Kirchner hace 8 años.

Además la metodología de comunicación de la información hace pensar que estamos en presencia de una nueva operación de prensa para instalar en la agenda pública un tema promovido por ciertos sectores de poder. Pero ¿por qué?

La metodología del rumor (los verbos en condicional abría, sería, etc.), sumado a la falta de comunicación oficial sobre el tema, nos hacen pensar la posibilidad de un intento de generar en la población argentina el rechazo absoluto sobre cualquier intento de reforma constitucional. Y esto es un tema mucho más serio de lo que parece. Pero ¿quién?

Cada proceso histórico genera su constitución con un fin determinado. La Constitución Nacional de 1853-60 intentó organizar el Estado mediante el federalismo liberal centrado en Buenos Aires. La constitución de 1949 intentó darle un marco legal a los cambios en política social, laboral y en lo que hacía a la dirección estatal de los recursos naturales y económicos del país. Si bien instaló la reelección presidencial, sus reformas en aspectos políticos y sociales son los más trascendentes, ya que hacen al modelo de Estado vigente. La constitución vigente de 1994 es la constitución del neoliberalismo. Incorpora algunos derechos formales pero desregula la utilización de los recursos naturales que ahora son potestad de las provincias, lo que impide su planificación estratégica nacional pero favorece la negociación de multinacionales frente a provincias pequeñas o pobres.

La evolución institucional en los últimos 8 años ha configurado otro modelo de Estado, más parecido al de la constitución “peronista” de 1949. Las concepción de políticas sociales, económicas y lo que se podría llegar a hacer en cuanto a garantizar constitucionalmente el control estatal de los recursos naturales para la planificación estratégica, así como las nuevas formas de participación popular como las de la avanzada constitución del Estado Plurinacional de Bolivia, necesitan de un marco institucional, necesitan de una nueva Constitución Nacional.

La necesidad de una reforma constitucional (que viene siendo promovida desde la promulgación misma de la Constitución de 1994) debiera ser captada por gran parte de la población argentina como una necesidad. De esta manera se priorizarían los problemas, se determinarían los beneficios para la comunidad y tendría legitimidad.

Superar esta operación de deslegitimación de la reforma permitiría una definición política sobre ciertos temas, justamente cuando hoy están en debate en algunos sectores la necesidad de la re-estatización de los hidrocarburos, la participación estatal en la explotación minera del oro, mayor participación popular, participación de los trabajadores en las ganancias de grandes empresas, etc. Como siempre, hay sectores a los que el cambio no los beneficia y actuarán para que esto no suceda.


Diego Flores Burgos – Referente del Encuentro Nacional Popular y Latinoamericano San Juan